sábado, 5 de septiembre de 2009

LAS SUSPENSIONES.










Este es un asunto importante y como muestra, sólo hace falta echar un vistazo a cualquier racing team de élite para comprobar la cantidad de recursos que destinan a la tarea de la puesta a punto.

Llega a haber hasta 3 personas con responsabilidad directa sobre el asunto: el telemétrico que recaba y transforma en inteligible la información almacenada en el ordenador, un ingeniero que depende directamente del fabricante de las suspensiones y el jefe de mecánicos que conjuntamente con el piloto toma las decisiones finales sobre los setting’s a utilizar. Evidentemente, el mundo de la competición poco tiene que ver con el de las motos de calle. Aunque en estos momentos puedes ir a una tienda y salir a lomos de una moto con más de 150 caballos y menos de 180 kilos de peso.... Incluso si eres un tranquilo rutero, alguna vez te irás de viaje a dúo y con mucho equipaje y quizás te interese ajustar las suspensiones para no comprometer tu seguridad; o aunque no realices ningún viaje simplemente te apetece circular lo más cómodo posible encima de tu moto. En definitiva, que sean cuales sean tus preferencias, nunca estará de más tener algunas nociones al respecto para poder extraer el máximo partido a las posibilidades que te brinda tu moto.

Para ser capaces de llegar a conclusiones más o menos acertadas, antes que nada y sintiéndolo mucho, es conveniente echar un vistazo a la teoría. Por obvio que parezca, la función de las suspensiones consiste en tratar de impedir que las ruedas pierdan el contacto con el terreno cuando estas tropiezan con alguna irregularidad. En ese caso, la masa no suspendida (rueda, botellas de horquilla, basculante, etc.) evita que la energía generada por el impacto incida sobre la masa suspendida (resto del vehículo) consiguiendo además, que la moto se mantenga lo más paralela posible al firme y conserve su trayectoria.

El trabajo de las suspensiones redunda directamente en el confort y en la seguridad de conducción. A mayor confort y seguridad, mejor control sobre nuestra moto. Y a más control pues....más velocidad. A medida que incrementamos la velocidad aparecen nuevos requerimientos que las suspensiones también deberán atender. Requerimientos relacionados con las oscilaciones de masas producidas por las frenadas, las aceleraciones o las inclinaciones. Oscilaciones que sumadas a las irregularidades del terreno, pueden llegar a acarrear pérdidas de adherencia, cambios de comportamiento dinámico por las variaciones en la geometría así como otros problemas de estabilidad de los que hablaremos más adelante.

REGLAJES DEL MUELLE
La gran mayoría de motos de alta cilindrada nos ofrecen la posibilidad de modificar la precarga de los muelles, así como la intensidad de frenado del amortiguador, tanto en el movimiento de compresión como en el de extensión.

Trasteando sobre la precarga sólo modificamos la compresión inicial que soporta el muelle. En ningún caso, y esto debemos recordarlo, aumentaremos su dureza, efecto que sólo conseguiremos sustituyendo el muelle por otro más rígido. Variar la compresión inicial consecuentemente aumentará o disminuirá el recorrido total del sistema y por supuesto también modificará la resistencia del muelle a iniciar su movimiento. Con la moto parada, el muelle ya está soportando gran parte del peso de la moto (masa suspendida) y a ello deberemos sumarle el nuestro. Y no será lo mismo si pesamos 55 kilogramos o 85.

Esa diferencia la corregiremos mediante la regulación de la precarga, ya que es necesario que con la moto en parado y con nosotros encima, el muelle “consuma” una parte de su recorrido. Recorrido que después el muelle utilizará para que la rueda pueda trabajar realizando un movimiento de extensión cuando sea necesario; como por ejemplo: al acompañar a un bache. En aquellos sistemas que no ofrezcan la opción de regular la precarga del muelle a través de un mando exterior, existe la posibilidad de incrementar la precarga añadiendo topes o casquillos al muelle. En cualquier caso siempre podremos sustituir el muelle por otro con diferente tara.

El elemento que ofrece al sistema la elasticidad necesaria para absorber la energía producida por las oscilaciones de la suspensión acostumbra a ser un muelle helicoidal. También nos podemos encontrar con otras soluciones como mecanismos de tipo neumático (Sachs Hydrocross y otros), barras de torsión, ballestas o incluso cilindros de goma denominados elastómetros utilizados por algunos vehículos pesados y que también montaba la sin par Mobylette University.

El elemento elástico, que en nuestro caso será con casi toda seguridad un muelle helicoidal, cuando se comprime o extiende (en función de las necesidades) tiende a recuperar su posición inicial quedando listo para actuar de nuevo. Pero conseguir esto último no es tan sencillo ya que la energía generada por los movimientos sólo queda acumulada en el muelle pero no se disipa ni se elimina.

Cuando cesa el movimiento (fuerza del impacto por un bache o el balanceo en una frenada o en una aceleración) el muelle, por si sólo, libera la energía acumulada mediante repetidas oscilaciones de frecuencia y amplitud decreciente. Para entendernos, sería algo parecido al efecto producido al saltar sobre un trampolín, donde la energía recibida por el primer impacto genera una secuencia de rebotes consecutivos. Es fácil imaginar que esas reacciones parasitarias convertirían a nuestra motocicleta en un vehículo prácticamente imposible de conducir si no fuera por el otro mecanismo que completa el sistema de suspensión: el amortiguador (en inglés shock absorber).

El amortiguador no deja de ser un freno hidráulico que dependiendo del modelo de horquilla delantera o amortiguador trasero puede llegar a ser más o menos sofisticado. En las horquillas modernas, y sin entrar en demasiados detalles técnicos, el mecanismo consta de un vástago conectado por un extremo al muelle de suspensión y por el otro a un émbolo cuyo recorrido transcurre por una cámara con aceite en su interior. Cuando la horquilla se comprime, (por ejemplo, por el efecto de una frenada) el émbolo se desplaza por el interior de la cámara y comprime el aceite que se encuentra en esa cavidad. El émbolo no es del todo estanco y por sus orificios o láminas (que hacen las veces de válvula), una parte del aceite que se está comprimiendo lo traspasa y se deposita en el otro extremo de la cámara. Así la presión ejercida sobre el aceite y su resistencia a fluir por entre los conductos que encuentra a su paso sirven para ralentizar el movimiento del émbolo y obtener la energía necesaria para controlar la velocidad de oscilación del muelle. Una vez a finalizado el movimiento de compresión el muelle tiende a recuperar su posición inicial, el émbolo cambia de sentido y el aceite se ve obligado a invertir su recorrido. Durante el camino de vuelta, el aceite vuelve a encontrar las mismas resistencias, con lo cual, podemos también controlar la velocidad de movimiento en extensión del muelle.

El monamortiguador trasero, salvando las diferencias y sin entrar en demasiados detalles, ya que al igual que en las horquillas cada fabricante tiene su “librillo”, dispone de un mecanismo similar al de la horquilla. Pero los de cierta calidad acostumbran a montar una botella con nitrógeno a presión (gas relativamente estable a las variaciones de presión por temperatura). Su cometido es ayudar al aceite en su tarea de freno manteniendo una presión determinada en el circuito.

REGLAJES DE AMORTIGUADOR
El mecanismo que regula la velocidad de freno del amortiguador está directamente relacionado con la variación de las condiciones de trabajo del aceite.

Tal y como hemos visto al hablar sobre el funcionamiento del sistema de amortiguación, la energía que sirve para frenar y por tanto, poder controlar la velocidad de movimiento del muelle se obtiene gracias a la resistencia que presenta el aceite a moverse por entre los recovecos y conductos por los que se ve obligado a circular. Sin entrar en demasiados detalles, el mecanismo para regular a voluntad la capacidad de frenado acostumbra a ser la modificación del diámetro de algún conducto por el que circula. Así, a mayor diámetro, el aceite encontrará menor resistencia para fluir y el muelle se moverá más “suelto” y viceversa.

El control de velocidad lo podremos realizar tanto para la compresión como para la extensión del amortiguador. Normalmente el control de compresión del hidráulico se encuentra en la parte superior de la botella y el de extensión en la parte inferior. Lo mismo sucede en el monoamortiguador trasero. Con todo, recomiendo siempre leer el manual de uso para evitar sorpresas. Algunas horquillas (Marzocchi) utilizan un único mando para regular el hidráulico de compresión y se encuentra en la botella izquierda mientras que el que controla la compresión está en la derecha.

En las horquillas que no dispongan de mandos de regulación, también es posible llegar a ajustar el hidráulico, modificando la viscosidad (SAE) del aceite. A más viscosidad, más resistencia a fluir y por tanto más freno. También existe la posibilidad de jugar con la cantidad de aceite que incorporamos al sistema. Los más expertos incluso se atreven a manipular el diámetro de paso de los conductos. En el amortiguador trasero, aunque no encontréis ningún mando de reglaje aparente, es posible que en función del modelo y marca, podáis llegar a regular el hidráulico mediante otros procedimientos, por ejemplo: dando vueltas al vástago con el muelle desmontado. En cualquier caso, repito: consultad siempre el manual de uso.

En los coches de gama alta, se están empezando a utilizar diversos sistemas inteligentes para controlar los setting’s. El que podría llegar a encajar en las motos por su relativa sencillez es el “MagneRide®” de Delphi. La diferencia con un amortiguador común está en el líquido que hace las veces de aceite. Se llama “fluido magneto-reológico” y tiene la capacidad de variar su viscosidad en función de la intensidad de campo magnético al que es sometido.

Y al variar la viscosidad, modifica la resistencia de paso por los conductos de freno de los que ya hemos hablado. La intensidad del campo magnético se decide desde una centralita electrónica con un software predeterminado y en función de la lectura de diferentes sensores.En estos momentos este sistema se está montado ya en el Audi TT.

BMW, por su parte, está dando pasos en esa dirección con el ESA (Electronic Suspensión Adjustment), aunque de momento sólo se trata de un sistema de ajuste remoto desde el propio manillar con nueve reglajes predeterminados que modifican la precarga y los hidráulicos. Pero todo se andará. Hasta aquí la parte “teórica” del artículo, que he intentado abordar evitando tecnicismos y descripciones exhaustivas de los diferentes mecanismos de las suspensiones.

Ahora ya estamos en disposición de empezar a “jugar” con los reglajes de la puesta a punto y ser capaz de formarte un criterio objetivo que difícilmente conseguirías sin tener unas mínimas nociones sobre los mecanismos que configuran el sistema de suspensiones.

Y eso es lo que he tratado de hacer. Pero nos hemos quedado sin espacio. Así que en el próximo número de esta revista entraremos de lleno en el tema de los reglajes.

Reglar las suspensiones requiere seguir un orden y un método. Por eso, el primer utensilio que deberemos tener a mano difícilmente lo encontrarás en tu caja de herramientas ya que se trata de una libreta. Antes que nada, deberás apuntar los ajustes iniciales fijados por fábrica.

El orden a seguir debe ser: Primero, reglar la precarga sin piloto. Segundo, reglar la precarga con piloto. Tercero, comprobar el recorrido útil total que utilizamos y con el muelle “en su sitio”, acabar el trabajo con los hidráulicos, Asunto este, del que por cuestiones de espació no nos queda más remedio que posponer hasta el próximo número.

REGLAJE DE PRECARGA
La precarga es la presión que soporta el muelle cuando queda montado en su alojamiento. Modificar la precarga implica variar el recorrido total de las suspensiones. Aumentando (apretando) la precarga, acortaremos el recorrido total de las suspensiones y al contrario, obviamente, ganaremos recorrido útil. Estas variaciones modifican la altura total de la moto y consecuentemente la distancia entre ejes. Con lo cual, variamos las geometrías. Asunto este de gran importancia y del que ya hablaremos con más profundidad en otro momento. Pero como mínimo, deberemos tener claro que el hundimiento de la parte delantera y consecuentemente el levantamiento simultaneo de la trasera hará que nuestra motocicleta gane agilidad a la hora de realizar cambios de dirección, mientras que ellevantamiento de la parte delantera nos hará perder agilidad y aplomo (dificultad para inclinar o tendencia a levantarse en medio de la inclinada) pero, a cambio, obtendremos mayor estabilidad en línea recta.

Así, la posición de conducción, las transferencias de masas en los movimientos y sobre todo, las alturas establecidas con la moto parada mediante los reglajes deprecarga, serán vitales para conseguir una geometría de dirección que nos proporcione una moto con un comportamiento dinámico equilibrado. Además hemos de dejar suficiente recorrido a las suspensiones para que sean capaces de adaptarse sin problemas a cualquier irregularidad. De ahí la importancia de establecer unos reglajes de precarga que nos permitan mantener la geometría dentro de unos márgenes adecuados.

En el ajuste de la precarga sin piloto calibraremos la cantidad de recorrido de suspensiones que “consume” únicamente el peso de la moto. Con el metro en la mano y situando la moto de forma en que ambas suspensiones queden totalmente extendidas (si es posible con las ruedas al aire) procederemos a medir distancias fijando puntos de referencia. Recomiendo que en el tren delantero, sean el eje de rueda y la parte superior de la horquilla. En el trasero, escoge también el eje de la rueda y cualquier otro punto situado a la altura de la cola del chasis. Toma medidas y apunta todo en la libreta. Esta primera lectura, que será la de máxima extensión, siguiendo la infografía confeccionada por Öhlins la denominaremos F1 para el eje delantero y R1 para el eje trasero. Ahora sitúa la moto apoyada en el suelo con ambas ruedas. Repite la operación midiendo las distancias entre los mismos puntos, que para la suspensión delantera podremos denominar F2 y para la trasera R2.

Simulando una situación de carga, súbete encima de la moto en la misma posición que adoptas cuando pilotas. Mejor con el depósito lleno y si se da el caso, con pasajero o maletas, y con alguien que te eche una mano, toma las medidas desde los mismos puntos de siempre. Anota en la libreta el resultado con las siglas F3 y R3.

Con unas suspensiones de calidad en una moto de carretera de media/alta cilindrada, la medida de precarga estática (F1-F2) de la horquilla delantera debería oscilar entre 15 y 30 milímetros y la precarga con piloto (F1-F3) entre 35 y 50 milímetros.

En el eje trasero la precarga estática (R1R2) debería estar entre 10 y 20 milímetros y la medida con piloto (R1-R3) entre 25 y 40 milímetros.

Estas medidas prácticamente coinciden con las recomendadas por Öhlins y White Power en sus respectivos manuales de usuario. Toda una garantía. Hay técnicos que se inclinan por recorridos más cortos. En cualquier caso, si eres un piloto que rueda en circuito o en pistas perfectamente asfaltadas, los reglajes por la banda baja, pueden llegar a servirte como punto de partida. Si, en cambio, acostumbras a circular por las más que bacheadas carreteras de nuestra piel de toro, recomiendo que te aproximes a los recorridos de la banda alta. Si las medidas que has obtenido en tu moto no coinciden con las recomendadas (entre un piloto de 55 kilos y uno de 90 debería haber diferencias), averigua dónde está el mando de ajuste de la precarga y cómo funciona. En cualquier caso lee siempre el manual de uso de tu motocicleta antes de empezar a manipular nada y sigue fielmente sus instrucciones. Normalmente se encuentra situado en la parte superior de la horquilla y se asemeja a una tuerca. Ajusta según tu necesidad.

Si manipulando la precarga nos es imposible llegar a establecer un reglaje estático dentro de esos límites, deberás sustituir los muelles. A la hora de adquirir muelles nuevos, sugiero que te pongas en contacto con el distribuidor de una marca de suspensiones de calidad. Explicarles el problema y ellos te asesorarán mejor que nadie. Recuerda que al sustituir los muelles, deberás volver a repetir todas las operaciones desde el principio.










Con las precargas estáticas ajustadas llega el momento de realizar un último test para confirmar que los muelles son los adecuados. Para ello deberás comprobar el recorrido de suspensiones que utilizas habitualmente.

Por fin nos ponemos el mono y salimos a rodar. Es conveniente que a partir de ahora y mientras duren los trabajos de ajuste, utilices siempre un mismo tramo de carretera, a ser posible variado y completo. Te será más fácil sentir e interpretar las variaciones en los reglajes que vayas acometiendo. Coloca una brida de plástico (del tipo abrazadera para cables) bien ajustada en la barra de la horquilla, en su parte superior y con cuidado (no dañes los retenes). Realiza la misma operación en la suspensión trasera y sal a rodar a tu ritmo habitual.

Lo ideal es que nunca llegues a sobrepasar el 90% del recorrido total disponible. Así te asegurarás un pequeño colchón que te será muy útil en caso de emergencia para evitar la siempre fatídica situación de hacer tope.

Es difícil, pero puede pasar que dependiendo de tu ritmo, estilo de conducción o de las características mecánicas del muelle, con unos reglajes estáticos más o menos en su sitio, tus suspensiones hagan tope con facilidad o, por el contrario, se comporten tan duras como una piedra. En los dos casos deberás cambiar el muelle y sí, imaginas bien: vuelta a empezar.

Hay quien por ahorrarse unos eurillos, en vez de sustituir el muelle, intenta subsanar el problema enredando con los hidráulicos. Es un error. Condicionarás y limitarás el posterior trabajo de puesta a punto desperdiciando recursos de reglaje, posiblemente perjudicarás la geometría y sobre todo acabarás descompensando las velocidades de trabajo. Por ese camino probablemente no llegarás a ninguna parte.

Si los topes son esporádicos pero en cambio estás plenamente satisfecho con el comportamiento de tu horquilla, existe una alternativa al cambio del muelle. Es una operación sólo recomendable para iniciados pero que merece la pena conocer. Consiste en “endurecer artificialmente” el tramo final del recorrido del muelle creando una cámara de aire en el interior de la botella de suspensión. Esto se consigue disminuyendo el volumen que ocupa el aire en el interior de la botella a base de añadir aceite.

Así, cuando frenamos y la horquilla va llegando al final del recorrido, queda tan poco espacio para el aire que el interior de la botella se transforma en una auténtica cámara de aire a presión que dificulta que se llegue al tope. Sirva sólo como ejemplo el gráfico adjunto confeccionado por Öhlins. En él puede apreciarse cómo podemos llegar a complementar la consistencia inicial del muelle con casi 1250N. Y lo más importante es como progresa el efecto de la cámara de aire. Casi no tiene incidencia durante el inicio del recorrido de la horquilla pero es al final cuando se aprecian claramente sus efectos. En las motos de gran premio la cámara de aire puede llegar a proporcionar al muelle cerca de 4000N en forma de ayuda extra







Del mecanismo que regula los hidráulicos ya hablamos en la primera entrega. Para refrescar la memoria, sólo comentar que es tan simple como modificar el diámetro de los conductos interiores por los que circula el aceite. A mayor diámetro, el aceite encontrará menor resistencia para fluir y el muelle se moverá más “suelto” y lo contrario sucederá cuando estrechemos el paso.

En unas suspensiones totalmente ajustables te encontrarás con el reglaje de “compresión”, que ya imaginas que será el encargado de regular la velocidad a la que se comprime el muelle y por otro lado, el de “extensión” (también conocido como “rebote”), que obviamente controlará el movimiento de recuperación. En el Off-Road, en motos de altísimo nivel como la Suzuki GSXR-1000 ’07 o en el mundo de la alta competición, las suspensiones además permiten ampliar la regulación del hidráulico de compresión en alta y baja velocidad. Pero esto último, de momento, casi mejor que lo dejemos para los profesionales.

Los hidráulicos se ajustan mediante pruebas dinámicas con la moto y siempre después de haber dejado los muelles “en su sitio”. Pero antes de ponerte el mono y salir a rodar, primero deberás estar seguros que: los amortiguadores no presentan fugas, que el aceite de la horquilla está en condiciones (hay que sustituirlo cada dos años como máximo), que no tenemos problemas en la dirección (ajuste de cojinetes) y sobre todo, que los neumáticos están en un estado decente y con la presión adecuada. Cualquiera de estos factores nos podría transmitir informaciones o sensaciones “contaminadas” que dificultarían enormemente nuestro trabajo. También es conveniente que a partir de ahora y mientras duren los trabajos de ajuste, tal y como hicimos con los muelles, sigas utilizando siempre un mismo tramo de carretera, a ser posible variado y completo, para que te sea más fácil sentir e interpretar las variaciones que vayas acometiendo.

Contrariamente a lo que hicimos en el artículo anterior con el ajuste de los muelles, esta vez no te vamos a dar consejos o indicaciones directas sobre reglajes. Creo que será mucho más útil que conozcas los fundamentos básicos que los rigen, y así podrás formarte tu propio criterio.

Es la única manera de conseguir que llegues a ser capaz de adaptar cualquier moto a tu perfil de pilotaje o a las diferentes situaciones que puedas encontrarte en cualquier pista. Que dicho sea de paso, para eso sirven los reglajes. Probablemente en otros artículos o revistas encontrarás indicaciones directas sobre los reglajes a utilizar en cada modelo de moto, sobre todo para circuito. Eso es más cómodo. Pero así, difícilmente llegarás a ser capaz de entender lo que está pasando. Y esto último es importante ya que te ayudará a crecer como piloto.

Manipulando los reglajes del hidráulico tendremos la capacidad de controlar la velocidad a la que se desplaza el muelle. Hago hincapié en esto: sólo la velocidad, no la dureza. Las “sensaciones” nos pueden llevar a pensar otras cosas, como por ejemplo que, aumentando el freno hidráulico, endureceremos la suspensión y no es cierto. Sólo conseguiremos que se mueva más lentamente y eso puede llegar a confundirnos. Y en esto de las suspensiones, como en casi todas las cosas, es mucho más fácil salir de un error que de la confusión.

DIFERENTES EJES Y NECESIDADES
Hecha esta puntualización, una de las claves a tener en cuenta para determinar la dirección que debemos tomar en las acciones de reglaje, son las características funcionales de cada eje.
Sobre el tren delantero recae fundamentalmente la responsabilidad de la maniobrabilidad y de la frenada. En este eje, altas velocidades de movimiento en la horquilla en ambos sentidos implicarán cambios bruscos en la geometría de dirección. Durante la frenada, por el efecto del hundimiento, acortaremos la distancia entre ejes y la moto girará más fácilmente, pero al soltar los frenos y acelerar a la salida de la curva, la moto recuperará su geometría inicial y perderemos esa agilidad. Rápidamente notaremos cómo aparece una clara tendencia a abrir la trazada saliendo de la curva. Tendencia que será más acusada cuanto más rápido sea el movimiento de recuperación de la horquilla (poco freno en extensión) y que se manifestará con la aparición de dificultades para precisar las trazadas.
La cantidad de freno a los movimientos del muelle irá en función de nuestras preferencias y estilo de conducción a la hora de trazar y realizar la maniobra frenar/ inclinar /acelerar. Un piloto que entre frenado “hasta la cocina”, obligará al muelle a reaccionar más bruscamente y necesitará más freno que otro que “hile fino” y deje correr más la moto.
Conclusión: deberemos encaminar nuestra dirección de reglaje hacia velocidades de trabajo más bien lentas. De esa manera conseguiremos que la moto describa una trazada lo más precisa y predecible posible gracias al control ejercido sobre las variaciones en la geometría.

Pero ojalá en esto de las suspensiones las cosas fueran tan claras y directas. Si ralentizamos en exceso la velocidad del muelle, pongamos por caso en compresión, podremos encontrarnos con una horquilla incapaz de adquirir la velocidad necesaria para hacer frente a un nuevo requerimiento (ondulaciones, baches, frenadas, etc.). Este efecto nos producirá una sensación de rebote en el manillar similar a la de hacer un tope. Un falso tope, todo sea dicho, ya que el sistema no es que haya llegado al final de su recorrido, es que ha entrado en colapso por estar demasiado frenado y eso es peligroso. Sobre todo en la rueda delantera.

Así mismo, ralentizar en exceso la velocidad de extensión provocará lentitud del sistema para acompañar las irregularidades del firme y la consecuencia directa será una pérdida de peso en la rueda delantera y, por consiguiente, un menor contacto de esta con el suelo. Si nos pasamos (exceso de precarga, muelle excesivamente duro, extensión muy frenada o muy “suelta” de frenos hidráulicos atrás), el neumático puede llegar a perder el contacto con el pavimento. La sensación en el manillar será de ligereza e inconsistencia de la dirección y, en el peor de los casos. un persistente “shimie” al acelerar sobre firmes en mal estado o saliendo de las curvas. Deberás encontrar el equilibrio.
En el tren trasero buscaremos fundamentalmente capacidad de tracción para evitar pérdidas de adherencia. Aquí necesitaremos “poco freno” a los movimientos. O lo que es lo mismo: máxima velocidad de trabajo para que la rueda siga el mayor tiempo posible en contacto con el pavimento acoplándose a las oscilaciones del terreno.
Lo ideal es disponer de un muelle sensible y con recorrido (podríamos conseguirlo con menos precarga) y procurar no frenar demasiado la velocidad en extensión. Un “exceso de freno” provocará rebotes al frenar y sobre todo pérdidas de tracción al acelerar, desgastando prematuramente el neumático. Y los neumáticos no suelen regalarlos. Es curioso observar cómo las necesidades de cada eje son casi opuestas. Pero ambos forman parte del conjunto y han de estar en sintonía. Un eje trasero demasiado suelto o con “poco freno”, tendrá repercusiones en el comportamiento de la geometría de dirección (al hundirse el tren trasero piensa que también alargamos la distancia entre ejes).
Dejar perfectamente a punto una suspensión para una situación concreta seguramente nos ocasionará problemas en otra y al final siempre deberemos ir en busca del compromiso. Esa es la clave: encontrar un compromiso que, en definitiva, no es ni más ni menos que aquél reglaje que nos permita ir lo menos a disgusto posible. Una última consideración: procura seguir un orden y no manipules ambos reglajes a la vez. Analiza primero y después actúa. Lo normal con los reglajes de hidráulico es empezar por el mando de compresión.
Haz los cambios en los hidráulicos de “click” en “click” y no te preocupes. Esto de las suspensiones lleva su tiempo. Durante los trabajos finales con el ajuste del hidráulico no descartes realizar pequeños retoques en la precarga del muelle. Y sobre todo, antes de hacer cualquier cambio debes tener lo más claro posible cual es tu problema. Analiza las posibles causas y finalmente actúa. Acuérdate de la libreta. Apunta todas las acciones. Y si finalmente no consigues resolver el problema, busca la ayuda de alguien experimentado. Si te dan indicaciones del tipo: extensión 8 “clicks”, compresión 7 “clicks”, y precarga 4 mm., da las gracias, pero seguidamente pregunta el porqué de cada acción y analízalo todo.

EL ORDEN DE ENCENDIDO

Para todos los que nos gustan las motos y la técnica en constante desarrollo, siempre nos preguntamos como intercede en la tracción de una moto el orden de encendido para así, aplicar todo su potencial disponible al suelo sin tener demasiadas perdidas de tracción o adherencia.

Existen dos formas de agarre en los neumáticos; por tracción estática y dinámica.
Ya hay varios temas interesantísimos sobre técnica en MotoGP que podrían ayudaros a entender las diferencias entre uno y otro, pero lo resumiré diciéndote que la tracción estática se considera cuando el neumático tiene el tiempo suficiente de “enganchar” con el asfalto sin perder agarre y la tracción dinámica es justo lo contrario, cuando el neumático derrapa en aceleración controlada (o no, pero eso ya es liar la perdiz demasiado).

Y te preguntaras…que me esta contando el bueno de Leviathan y que tiene esto que ver con el orden de encendido en una moto….pues tiene todo que ver, sigue atento.



Como bien imaginas es bastante mas sencillo mantener un neumático derrapando que consiguen una fuerza necesaria como para hacer lo contrario, el no derrapar…y al fin y al cabo, es lo que nosotros perseguimos cuando abrimos gas con fuerza a la salida de una curva, porque como sabes en el derrapaje se pierde mas tiempo y tienes mas probabilidades de caerte.

El orden de encendido pone fin a esa problemática con un principio aparentemente sencillo pero que las marcas de motos dedican millones de horas en estudios y similar a la competición, prueban muchas y diferentes combinaciones de encendidos para ver que explosiones correlativas hacen perder menos propiedades a las gomas y te hacen derrapar menos pilotando cada vez mas deprisa.



El concepto de explosiones correlativas, tipos de motores Big-Bang, Long-Band, Sreamer, Twin Pulse,etc…son terminología que estoy seguro conoces o por lo menos alguna vez lo habrás escuchado, pero también estoy casi seguro que en gran parte desconoces por falta de nitidez en los medios que aclare tanta terminología o verborrea aplicada a la moto, en nuestro caso concreto en este momento, los motores.


Una configuración que posiblemente has escuchado mil veces sin saber bien lo que es y de la época de las ya viejas Honda NSR 500 GP, es el orden de encendido tipo “Big-Bang” que hacen que los cilindros explosionen muy seguidos pero con un pulso de tiempo entre ellas y darle con ello tiempo a la goma trasera a obtener tracción estática o lo que es lo mismo, tiempo para absorber agarre con el asfalto entre las sucesivas explosiones sin perder adherencia con el suelo.

Para que os hagáis una idea de lo que digo, en MotoGP un Big-Bang actual explosiona de esta manera:

Si queréis verlo de otra manera mas grafica, pensar en un neumático trasero con cinco marcas que simularían las cinco explosiones de una cinco cilindros de MotoGP en sentido de giro de la rueda, donde a cada marca explosionaría un cilindro dando un empuje X a la rueda, intentando hacer que el transcurso entre marca y marca en goma, el tiempo sea necesario para que tracción estática sea suficiente como para no hacerla empezar a patinar. Este cálculo se hace con múltiples factores, desde potencia del motor, calado del mismo,par,etc…



Otra configuración que te será familiar también por los mismos motivos que la anterior, será la “Sreamer”, que explosionan simétricamente obteniendo con ello la ventaja de mayor vida en los motores ya que la carga de erosión en los motores es menos que los Big-Bang.




Espero que con este informe veáis con claridad las diferencias entre los complejos ordenes de encendidos que rigen tanto en competición como en los modelos que calle, que nuestra moto agarre mas o menos a la salida de una curva lenta con un motor lleno de par y tracción que acompañe a la mano que gira el puño de gas.

jueves, 3 de septiembre de 2009

ESTIRAMIENTOS PARA VIAJES LARGOS.

En esta ocasión vamos a ver los estiramientos que, creo, son más fáciles y rápidos de hacer y los que mejor se adaptan a un viaje en moto.

En los grandes premios vemos con frecuencia que los grandes, antes de subir a la moto, se agachan, mantienen un rato en esa posición, se suben a la moto, giran el cuello de un lado a otro, movilizan brazos de atrás hacia adelante, en definitiva... hacen estiramientos. Por lo tanto, le dan mucha importancia. Desde luego que no estamos a su nivel, y bueno, a ellos les pagan para eso, para cuidarse y rendir al máximo y estar en forma. Sin embargo, existen momentos en la moto en los que hacemos tantos kilómetros como ellos en sus entrenos y carreras y, por supuesto, muchos más; puede ser el ejemplo de nuestras vacaciones, o el viaje soñado. Para conseguir un buen viaje en moto y ayudar a que todo vaya sobre ruedas, debemos aprender a estirar de forma sencilla. Aparte de obligarnos a parar, cosa muy necesaria e importante para descansar, el estiramiento en moto va a ser muy positivo para nuestra seguridad pues nos mantendrá todo el viaje en plenas facultades y, todo hay que decirlo, nosotros los moteros, en contra de lo que se dice, pensamos y mucho en nuestra seguridad. Apúntate esta serie de estiramientos y ponlos en práctica en tu próximo viaje.

1er ESTIRAMIENTO: ANTEBRAZOS-HOMBROS-MANO
Lesiones comunes en esta zona:
Una de las zonas que más sufren en nuestra conducción de moto son los brazos, antebrazos y manos. Vibraciones, tensión, agarrotamiento de las manos, hormigueos, etc., ya hemos hablado de varias lesiones que se producen en ellos; tendinitis, hombro doloroso, síndrome compartimental (recordad la reciente operación de Lorenzo), etc.
Haciendo el estiramiento:
· Nos bajamos de la moto y mientras charlamos con nuestro copiloto, apoyamos las palmas de las manos, pero al revés, como muestra la imagen y estiramos suavemente. Repetimos varias veces, estirando así los flexores y extensores de las manos y brazos.



· En la moto, estiramos suavemente los hombros hacia atrás con las manos juntas, haciendo un empuje hacia arriba. Mantenemos la postura y relajamos.




· Bajados de la moto. Con la mano izquierda cogemos el codo ya doblado tras de la espalda y empujamos hacia abajo suavemente pivotando poco a poco, mantenemos y relajamos la postura. Repetimos con el otro brazo.


2º ESTIRAMIENTO: CERVICALES-CUELLO
Lesiones comunes en esta zona:

El peso del casco, la presión continua del viento y la tensión que originamos al conducir una moto, sobrecargan mucho el cuello. La lesión más común son las cervicalgias y lesiones que se pueden dar por contracturas en el cuello. Los esguinces cervicales con dolores de cabeza por presión en el nervio trigémino también se pueden dar en esta zona.

Haciendo el estiramiento:

· En la moto, mientras esperamos un semáforo o en una parada para relajarnos, con el casco puesto, mover el cuello en rotación de adelante hacia atrás, girar suavemente y subir y bajar la barbilla estirando bien los trapecios y manteniendo flexibles las cervicales, que soportan gran cantidad de peso y presión.












· Con la mano derecha en la cabeza, hacemos una ligera presión y balanceo hacia el costado derecho y repetimos la operación hacia el otro lado. Estiramos así el famoso esternocleidomastoideo, ese músculo que aprendiste y no es fácil de pronunciar y olvidar. Este músculo de nombre tan largo es el encargado de soportar nuestra cabeza y el casco, ¡ahí es nada, gran tarea!






3er ESTIRAMIENTO: PIERNAS
Lesiones comunes en esta zona:

Las piernas son las grandes olvidadas en la moto. Sin embargo, tienen tres funciones básicas a la hora de conducir la moto: frenamos con ellas (bueno son las que accionan el freno, era Pedro Picapiedra quien frenaba con ellas), cambiamos la velocidad con ellas e inclinamos la moto ligeramente en las curvas haciendo que el peso equilibre nuestro cuerpo en la moto. Se suelen dar contracturas en los cuadriceps, roturas de fibras en los gemelos, tendinitis del tendón de Aquiles, etc...

Haciendo el estiramiento:

· Bajados de la moto, de pies, nos agarramos un pie y subimos los gemelos hacia atrás estirando el cuadriceps (llamado así porque son cuatro músculos juntos), mantenemos unos segundos pero muy suavecito -que se carga mucho la zona- y soltamos relajando la pierna. Luego repetimos con el otro pie.

· También bajados de la moto, este ejercicio nos ayudará a estirar isqueotibiales, músculos que se contraen frecuentemente en la posición tan f lexionada y forzada que llevamos en la moto. El descanso que obtendremos, si lo hacemos bien, será optimo. Una pierna encima del asiento con la bota fuera de éste (recuerda lo que te costó la moto, no vayas a romper el asiento), suavemente estiramos bajando el tronco y la cabeza hacia la pierna apoyada. Mantenemos y relajamos. Repetimos con la otra pierna.

4º ESTIRAMIENTO: ESPALDA MEDIA, DORSALES

Lesiones comunes en esta zona:

Quizás las más comunes y las más puñeteras, con perdón. ¡El clásico pinchacito que te tiene loco, en la mitad superior de la espalda a la altura del omoplato, ése! Aquí aparecen contracturas, distensiones musculares, pinzamientos discales, inflamaciones, etc., todas ellas por frío, tensión y mala postura (lo siento, la postura de la moto no es la más sana, pero qué bien se va, ¿verdad?). Las vibraciones de la moto y una mala amortiguación agudizarán el problema.

Haciendo el estiramiento:

· Con las manos entrecruzadas y estirando hacia delante con las palmas de las manos, estiraremos fuertemente (aquí no hay miramientos con esa contractura que nos tiene a mal traer). Estiramos una y otra vez. Descansamos y repetimos la operación.



· Con la mano izquierda en el codo derecho empujamos hacia un lado, en este caso suavemente, amagamos un poquito y relajamos. Repetimos con el otro brazo.

5º ESTIRAMIENTO: ESPALDA BAJA, LUMBARES

Lesiones comunes en esta zona:Las lumbares.

Es la zona que nos recuerda que ya no tenemos 20 años, ¡eso paso hace unas décadas! ¿Las lesiones más frecuentes? Lumbalgias, lumbociaticas, contracturas, pinzamientos de disco vertebral, ciáticas... Vamos, un sinfín de problemas mayores.

Haciendo el estiramiento:

· En la moto, mano izquierda al manillar y mano derecha al portabultos, estirar suavemente y repetir con la otra mano.
· En la moto, con la mano derecha en el asiento trasero, hacer una ligera presión en éste (como si quisiéramos aplastarlo, levantándonos un poquito). Repetir luego con la otra mano.


· Fuera de la moto, y exclusivamente en un lugar fuera de peligro (si eres vergonzoso más vale que lo hagas en un sitio privado, pues te van a tachar de loco los que te vean, aunque eso no importa, somos moteros, ¿o no?). Nos tumbamos, nos cogemos de las piernas y levantamos la cabeza a la vez que intentamos juntar la cabeza con las rodillas.


-En la misma posición anterior, estiramos exclusivamente de las piernas hacia atrás con la cabeza en el suelo. Repetir varias veces.

martes, 1 de septiembre de 2009

Tecnicas de Manejo

Aprovechamiento del Motor


Saber aprovechar el motor de nuestra máquina nos permitira disfrutar
al máximo de ella, manteniéndola en perfecto estado de salud.

El motor es el que aporta el movimiento dinámico a nuestras máquinas y esta diseñado para trabajar en una banda de revoluciones por minuto que van desde el régimen mínimo, por lo general 1.000 rpm, hasta el máximo que puede ser de 7.000rpm a 10.000rpm o inclusive regimenes mayores para las motos deportivas. Para aprovechar de la mejor manera posible el potencial que nos brinda el motor debemos mantenerlo funcionando siempre en la banda de rpm donde tenga un desempeño más óptimo y eficiente de acuerdo al tipo de propulsor que tenga nuestra moto y a las diferentes circunstancias en las que rodemos. A continuación analizaremos algunos aspectos que te ayudarán en este aspecto.

Mantenimiento:
Es muy difícil aprovechar de la mejor manera un motor que no tiene un adecuado mantenimiento y por lo tanto no funciona de manera óptima. No esperes a que algo falle para llevar la moto al taller. La mejor manera de disfrutar al máximo nuestra máquina y su motor es haciendo las revisiones periódicas de mantenimiento que recomienda el fabricante y que aparecen en el manual de la moto.
Torque y Potencia:
Estas son las señas de identidad de un motor (ver recuadro) y las que nos indican su carácter. Si tenemos una moto con un torque alto y que lo entrega a bajas rpm será un motor con el cual se puede rodar a ritmo tranquilo con mucha suavidad y sin hacer muchos cambios de marchas y con buena aceleración al arrancar. Por el contrario si tenemos un motor que entrega el torque y la potencia máximas a un régimen relativamente alto será una moto que por el contrario tendrá muy buena reserva de potencia y una estirada muy buena en la zona alta del tacómetro, tal como sucede en las deportivas. En teoría la zona donde mejor funciona el motor es en aquella gama de rpm comprendida entre el torque máximo y la potencia máxima pero en la practica es algo intuitivo, máxime que gran parte de nuestras motos no tienen tacómetro, y depende del conocimiento que adquiramos del motor a través de los kilómetros rodados en todo tipo de circunstancias. Por ejemplo la Suzuki GS500, que es una moto que conozco bien, entrega el torque máximo a 7.500rpm y la potencia máxima a 9.200rpm, en la practica tiene tres zonas diferentes de uso que se utilizan de acuerdo a las circunstancias. Para rodar a ritmo tranquilo en la ciudad, en terreno plano y sin afanes el motor funciona de manera óptima de 3.500 a 5.000rpm. Estas cifras aunque están por debajo del torque máximo son suficientes para que el motor produzca la potencia adecuada para mover la moto de manera óptima. Si se le exige más al motor por ejemplo en, una carretera de montaña o en adelantamientos, la zona donde funciona mejor es alrededor del torque máximo, esto es entre 6.000 y 8.000rpm. En esta zona la respuesta al acelerador es mejor y más contundente. En condiciones extremas como un adelantamiento crítico en carretera (poco espacio y tiempo para pasar), lo ideal es llevarla hasta la zona de potencia máxima, 9.000 rpm, para aprovechar todo el potencial que nos puede dar el motor. Obviamente que estamos hablando de una moto que tiene una potencia respetable, en otras motos con menos caballería talvez solo alcances a distinguir dos zonas del motor o en las más pequeñas una sola, la de ritmo tranquilo con poca velocidad y aceleración pobre. La clave está en aprender a conocer el motor y “sentirlo” para determinar cuando está funcionando bien, ni demasiado forzado, ni demasiado agotado porque ambos extremos son perjudiciales para su salud mecánica, y en ellos se gasta más combustible y se generan más residuos de carbón en su interior.





Un motor que se encuentre en perfecto estado no tiene problemas al ser
llevado a fondo, inclusive esto ayuda a mantener limpio el interior de la
cámara de combustíón
Acelerador, embrague y cambios:
Para lograr el funcionamiento óptimo que describíamos en el punto anterior contamos con tres elementos para gobernar el motor; el acelerador, el embrague y los cambios. Si los usamos bien será mucho más fácil aprovechar el potencial del motor, si los usamos mal tendremos un comportamiento menos eficiente e inclusive a mediano o largo plazo problemas mecánicos evitables. La clave esta en la suavidad y progresividad con la que accionemos estos componentes. El acelerador no lo debemos enroscar de golpe sino de manera progresiva a medida que el motor vaya respondiendo, el embrague debe realizar todo el recorrido antes de meter el cambio y la palanca de cambios debemos tratarla con suavidad sin hacer movimientos bruscos. Esto no quiere decir que los movimientos tengan que ser lentos, pueden ser tan rápidos como queramos y conservar estos principios, obviamente que entre más rápido los hagamos la coordinación será más exigente para garantizar un funcionamiento suave y homogéneo, pudiendo exprimir todo el potencial de nuestro motor.
Otros consejos:
Como casi todas las motos funcionan a altas revoluciones una operación crítica es cuando reducimos de marcha porque puede representar una sobrecarga puntual para el motor, la caja y la transmisión. Para contrarrestar esto un buen consejo es que antes de soltar el embrague después de meter el cambio inferior demos un golpe de acelerador para subir un poco las revoluciones y de esta manera lograr un acople más suave. Esto es especialmente crítico cuando se bajan marchas para aprovechar el freno – motor.
Dejar agotar el motor (bajas revoluciones en marchas altas) es una de las cosas más perjudiciales que se pueden hacer porque ocasiona esfuerzos desiguales en el conjunto pistón, biela, cigüeñal que pueden ocasionar con el tiempo serios daños mecánicos, además el uso del combustible es poco eficiente y se forman mayores residuos sin quemar en los cilindros lo que también es perjudicial.
No temas subir las rpm del motor, pues esto no es perjudicial siempre y cuando, éste se encuentre en buenas condiciones y se observen las siguientes reglas. Cuando se viaje a ritmo constante (acelerador en una misma posición) no se debe sobrepasar el 70% u 80% de las rpm donde comienza la zona roja. Por ejemplo en la GS 500 la zona roja empieza en 10.000rpm por lo que no se debe sobrepasar de 7.000rpm a velocidad constante, esto en sexta representa unos 140 km/h, velocidad más que suficiente y en muchos casos exagerada para nuestras carreteras. Esto no quiere decir que no se pueda llegar hasta la zona roja; claro que se puede pero evitando mantener el motor a fondo por mucho tiempo, sólo lo suficiente para acelerar en un sobrepaso o en alguna circunstancia parecida. Inclusive esto ayuda a quemar los residuos de carbón que se van acumulando en los cilindros.
Esperamos que estos consejos te ayuden a aprovechar mejor tu motor y recuerda, nosotros aportamos la teoría y tú la práctica para disfrutar más tu moto.

Paseo Sabado 29 de agosto 2009, Alegria Usulutan












Técnicas de Manejo

Las Curvas


Una moto se conduce con la mirada y al tomar una curva
siempre se debe tener la vista un paso adelante,
anticipando cada paso dentro de ella.


Talvez uno de los mayores placeres de montar en moto es salir a una carretera de montaña en un día soleado y disfrutar las curvas cogiendo nuestro propio ritmo y enlazándolas una tras otra en un baile continuo que brinda una gran satisfacción. Para que las podamos disfrutar de esta manera debemos utilizar las técnicas correctas para evitar perder el control dentro de la curva o como decimos coloquialmente “que nos coma la curva” y terminemos arrastrándonos por fuera de ella o invadiendo el carril contrario lo que puede ser mortal, y tristemente lo ha sido para muchos, si viene un carro en sentido contrario. En la vía Medellín - Manizales un poco después de que se toma el desvío hacía Irra hay una curva cerrada a la derecha que desemboca en la entrada a un túnel. Este punto es celebre porque ha cobrado un gran número de vidas de motociclistas, que por una mala técnica a la hora de afrontar la curva, han terminado estrellados contra la pared de la entrada al túnel o con vehículos que salían del mismo viniendo en dirección contraria.

La técnica
En realidad la teoría es sencilla, como todo lo que hemos tratado, pero hay que practicarla bastante para interiorizarla y hacerla por reflejo e instinto. Esta técnica se divide en frenar, inclinar, paso por la curva y salida. Antes de explicar cada una de las fases debemos decir que lo más importante de todo es la mirada; una moto se conduce con la mirada porque ésta tiende a ir hacia el sitio que estemos mirando, por esto es muy importante que tengamos nuestra vista fija en el próximo paso para ir preparándolo y anticipar cualquier eventualidad. Cuando frenemos nuestra mirada debe estar buscando el mejor sitio para inclinar, luego debe ir monitoreando el paso por la curva, buscando la salida y el mejor sitio para acelerar nuevamente. Si te fijas en fotografías de pilotos te darás cuenta que su mirada siempre va un paso adelante. Ahora si comencemos con la teoría.

Frenar:
Cuando todavía estemos en línea recta debemos colocar la moto en el lado exterior de la curva; si es a la izquierda cerca de la orilla pero no demasiado porque puede haber suciedad, bicicletas o peatones, si es a la derecha cerca del centro de la carretera pero tampoco demasiado para no estar muy cerca de los vehículos que vienen en sentido contrario. La razón es que de esta manera es más fácil seguir el radio de la curva a medida que transitemos por ella; en cambio si la tomamos por el lado interior la moto tenderá a describir un radio más amplio que el de la curva sacándonos fuera del carril. Una vez colocada la moto comenzamos la frenada; si vamos a un ritmo tranquilo podemos ayudarnos del freno motor (¿recuerdas el artículo pasado sobre técnicas de frenado?) reduciendo una o dos marchas y acompañándolo con los frenos de una manera suave y dosificada. La reducción de marchas también ayuda para que no entremos con la moto muy “suelta” a la curva, la podamos controlar mejor y tener el motor listo para acelerar a la salida. Si vas a mayor ritmo, aparte del freno motor (con cuidado si vas muy alto de revoluciones), debes accionar con fuerza los frenos al principio para reducir la velocidad y suave al final para afinar la entrada a la curva. Debes tener muy presente que el frenado, hasta el punto que necesitemos para afrontar la curva, debe hacerse antes de inclinar la moto porque si intentas inclinar con los frenos todavía accionados verás que la moto se resiste a inclinarse y tiende a seguir derecho, lo que te puede desacomodar.
Inclinar:
La inclinación, fuerte o suave, depende en gran medida de la velocidad que hayamos elegido para afrontar la curva, lo que a su vez está en función de la moto que estemos conduciendo, las condiciones del asfalto, del clima, de nuestras llantas, del conocimiento que tengamos de la carretera y por supuesto de nuestra habilidad y experiencia. De todas maneras, cualquiera que sea la situación, lo más importante es haber elegido previamente con la mirada el punto donde comenzar la inclinación, ni muy pronto ni muy tarde de acuerdo con la geometría de la curva, para garantizar una buena trayectoria en el paso por la misma.




Paso por la curva:
¿Has visto como en las carreras de F1 o motociclismo los pilotos cortan las curvas buscando la mejor trayectoria? Bueno, algo parecido podemos hacer con nuestra moto en el espacio que nos permite nuestro carril. Recuerda que veníamos por el lado exterior describiendo la curva con la mirada hacia adelante. En el momento que veamos la salida de la curva (sobre todo en las curvas ciegas) y que todo esta despejado y sin peligros potenciales a la vista, podemos “cortar” la curva (ojo, sin salirnos de nuestro carril) yéndonos gradualmente hacia el interior de la misma. De esta manera logramos una trayectoria más limpia, una mayor velocidad de paso y colocar mejor la moto para la salida. Otra de las ventajas de tomar la curva por fuera y cortarla de la manera como lo hemos descrito es que, si estas en plena curva y te encuentras con un obstáculo o ves que la trayectoria se cierra repentinamente (que es el caso de la carretera a Manizales que contamos al principio) o viene un carro en sentido contrario invadiendo nuestro carril, podemos inclinar más la moto, porque tenemos margen para ello, y salvar la situación. Recuerda que ya la mirada esta buscando la salida y el punto donde podemos acelerar nuevamente.
Salida:
Cuando lleguemos al punto escogido aceleramos de manera gradual, esto más el movimiento de nuestro cuerpo harán que la moto se levanté conduciéndonos fuera de la curva. En este momento la mirada ya estará buscando la próxima curva y calculando la manera como afrontarla. Si las curvas son seguidas la misma trayectoria que seguimos a la salida nos ayudará a colocar la moto nuevamente en el exterior del carril y repetir todo el proceso nuevamente.
Por último hay que anotar que debemos tener mayores precauciones en las curvas en bajada por que son más difíciles, por el efecto de la gravedad que causa inercias extras, que las curvas en subida donde generalmente podemos disfrutar más. También hay que decir que las más complicadas son las curvas en U porque la trayectoria al interior de la misma es más larga y requiere más cuidado y tacto.
Esperamos que practiques estas técnicas y notaras que tu confianza para afrontar las curvas aumentará y te ayudarán a disfrutar más de la carretera y de las curvas, que repito, es uno de los mayores placeres que tiene la moto.

Embrages antirrebote




Hace un tiempo eran excepción, pero los embragues deslizantes ya se han convertido hoy en algo totalmente habitual no sólo en las motos deportivas, sino incluso en otras de media y alta cilindrada. Ahora te contamos cómo funciona esta solución técnica, la más sencilla para acabar con los rebotes de la rueda trasera.
En principio todo el mundo piensa que el trabajo de un neumático se reduce a ser capaz de soportar los esfuerzos de tracción en las aceleraciones y mantener el suficiente agarre lateral en las curvas, pero realmente hay un esfuerzo suplementario que a veces puede ser superior incluso a los otros dos, que es soportar la retención del motor.
Si nos fijamos en lo que ocurre cuando un motor retiene, y especialmente cuando el piloto reduce una velocidad en la caja de cambios y suelta el embrague, veremos que el neumático trasero no sólo tiene que hacerse cago de un gran esfuerzo, sino además de golpe y porrazo. Si haces una prueba de banco con una supersport, en la que puedes controlar el par que se administra a la rueda trasera, puedes comprobar que si vas a tope y cierras de golpe el acelerador, la retención del motor supera los 30 CV.
Esta pérdida de potencia está causada por las fricciones internas del motor, pero sobre todo por el efecto de bombeo de los cilindros que intentan aspirar aire para llenar los cilindros a alto régimen, pero se encuentran con que los conductos de admisión está cerrados en la mariposa. Es como si coges una jeringuilla con el émbolo introducido hasta el final e intentar sacarlo mientras tapas con un dedo la boquilla, verás que llega un momento en que se hace imposible.
Aun así los neumáticos son capaces de soportar este cambio, que no es precisamente pequeño. Van avanzando con un esfuerzo de tracción que en las motos más potentes es de más de 150 CV y de repente pasan a tener que frenar la moto, con una variación casi instantánea de cerca de 200 CV.
Pero las cosas se pueden complicar aún más cuando se reduce, porque en ese caso el motor se acelera y el neumático tiene que hacerse cargo no sólo del esfuerzo de bombear mientras el régimen va disminuyendo, sino de hacerlo con un repentino aumento de las vueltas del motor, que provocan un par de retención que excede sus límites. Sin capacidad para ello, el neumático acaba perdiendo tracción y empieza a deslizar parcialmente sobre el asfalto provocando los rebotes que todos hemos sufrido alguna vez.
Éste es el quid de la cuestión. Hay que diseñar un sistema que sea capaz de administrar el máximo par que la rueda sea capaz de soportar para que la moto retenga, pero sin que llegue a deslizar y rebotar. El problema es que el sistema trabaja con par, no con potencia, y el par depende de la relación de cambio.
Hay mucho más par en primera que en sexta, y por lo tanto hay que diseñar el sistema con un cierto compromiso. Otros parámetros que hay que cuidar son que el sistema trabaje con suavidad comenzando a deslizar y dejando de hacerlo con la mínima interferencia, que mantenga constante el par máximo de freno que deja pasar a la rueda trasera, y que no afecte a la duración de las piezas.

Contra Manillar


Son extrañas, pero es lo que hay. El giro contrario consiste en girar la dirección en el sentido opuesto a la curva. Resulta un poco extraño.
El principio es el siguiente: a baja velocidad, por supuesto, el equilibrio de una moto es precario. Por esta razón es preciso girar el manillar en la dirección deseada para maniobrar.
Sin embargo, una vez estabilizada, la moto obtiene su equilibrio gracias a la fuerza giroscópica.



El cambio de dirección se hace mediante una presión aplicada en el punto pivote de la moto: la columna de dirección. En fin, si quiere girar a la derecha, empuje levemente el manillar hacia la izquierda. El efecto giroscópico engendrará una contra fuerza que le hará girar a la derecha.
Parece complicado, pero tranquilícese: es algo innato, como llevar un timón, por ejemplo. Esto forma parte de los gestos intuitivos que se practican sin realmente pensarlos.
Por otra parte, el efecto giroscópico varía en sensibilidad según la geometría de las motos: las fuerzas que se aplican en el punto pivote no son las mismas en una moto deportiva (cuadro hiper rígido, suspensiones firmes y con poco desplazamiento, ruedas anchas) que en un trail (ruedas estrechas, diámetro superior, cuadro "flexible", suspensiones de desplazamiento muy grande...)



La técnica en cuestión es el contramanillar. Inclinar mediante el uso del contramanillar es una técnica que realizamos constantemente al pilotar una moto (de hecho cada vez que tomamos una curva), muchas veces sin ser realmente conscientes de ello. Conocer y practicar esta técnica mejorará nuestra conducción, consiguiendo que tomemos las curvas y los cambios de dirección más ágilmente y con menos esfuerzo, lo cual repercutirá positivamente en nuestra seguridad y (no menos importante) en nuestra diversión.
Usar el contramanillar para inclinar la moto consiste básicamente en girar el manillar en la dirección contraria a la que queremos dirigirnos (aunque pueda parecer que debería ser al contrario). Esto es debido al efecto giroscópico de la rueda delantera, que al ser obligada a desviarse de su alineación genera una fuerza perpendicular a la dirección indicada que provocará que la moto se incline automáticamente hacia el interior de la curva.
En la práctica, toda esta teoría se traduce en que si llegamos a una curva hacia la derecha, justo cuando queremos inclinar la moto tenemos que girar ligeramente la dirección hacia la izquierda, empujando suavemente el extremo derecho del manillar hacia delante, y al revés para las curvas a la izquierda. Puede parecer complicado pero no lo es, y una vez le cojamos el truco a esta técnica nos parecerá de lo más elemental.
Hay tener en cuenta que este efecto solo es apreciable a partir de cierta velocidad, aproximadamente unos 20 km/h, por lo que no es válido para maniobras a baja velocidad (no lo intentes al salir de tu plaza de parking si no quieres acabar debajo de la moto ante las merecidas risas de tus vecinos).
En general podemos usar esta técnica para tomar cualquier curva, cuanto menor sea el ángulo de la curva, más tendremos que tumbar la moto para tomarla y más necesario será el contramanillar, ya que al tumbar la moto mucho más, ahorraremos tiempo y espacio y evitaremos que se nos acabe la curva, saliéndonos de la carretera.
Si tienes la oportunidad, lo mejor es hacer un pequeño ejercicio: a una velocidad de 30-40 km/h, y en una carretera vacía, polígono industrial o parking grande (donde nadie pueda golpearnos) aflojar la mano izquierda del manillar, mientras con la derecha, manteniendo el gas y con el freno a punto (esperemos no necesitarlo), empujar mínimamente con el brazo derecho el manillar de la moto hacia adelante, la moto girará a la derecha. Si empujamos el manillar hacia nosotros, la moto girará a la izquierda. Es muy importante hacerlo suave y progresivamente para coger bien el tacto.

Ya en la carretera y con mucha precaución al entrar en la curva haremos el contramanillar y poco a poco realizaremos la maniobra sin darnos cuenta. Cuando tengamos tomada la medida, nos sorprenderemos de lo fácil y rápido que entra la moto en curvas practicando esta maniobra. Eso sí, si ves que no estás seguro con esta maniobra.... pasa de ella y no la fuerces ya que puedes realizar grandes plegadas sin necesidad de ella. LO PRIMERO ES TU SEGURIDAD.